Cuenta la leyenda que el día 31 de Octubre, día de Todos los Santos, Inés fue con su familia a un pueblo de Cuenca a pasar el fin de semana.
Cuando ya era de noche salieron a ver la celebración, en la cual un hombre encapuchado iba acompañado de una cofradia y recorrían el pueblo con velas hasta que llegaban a la plaza, aproximadamente sobre las 12 de la noche, donde todos los presentes, incluido el encapuchado, rezaban.
Cuando se terminó la fiesta, volvieron a la casa que habían alquilado y se fueron a la cama. Sobre las dos de la madrugada, Inés oyó que llamaban a la puerta, así que decidió bajar a abrir sospechando que sería algún vecino. Al llegar abajo, se asomó por la ventana y vio que no había nadie, pero al darse la vuelta empezaron a golpear la puerta de nuevo, así que abrió sin pensárselo dos veces.Cual fue su sorpresa al descubrir que delante de ella se encontraba el encapuchado de la celebración, de repente este se dio la vuelta y empezó a adentrarse en el bosque. Inés que era bastante curiosa le siguió hasta llegar a un antiguo cementerio, de pronto oyó un ruido, así que, miró hacia atrás, pero se dio cuenta de que había sido un pequeño búho.
Al volver la vista al frente, rápidamente localizó al encapuchado rodeado de mucha gente vestida con ropas de diferentes épocas y con un aspecto un tanto extraño. Aunque le costó un poco asumirlo tuvo que aceptar que eran espíritus que susurraban:- ¡Todo el que entra aquí, no volverá a salir!-, se quedo petrificada durante unos minutos y al reaccionar decidió correr hasta volver a su casa, pero cuando estaba llegando a la salida del cementerio la puerta se cerró "delante de sus narices", intentó abrirla pero no pudo, intentó trepar pero la pared estaba llena de rosales, de repente vio como los espíritus la arrastraban hacía la muerte...A partir de ahí empezó a acompañarlos en su paseo sin rumbo durante todas las noches del 31 de Octubre.
Creada por mi
Inspirada en las leyendas de Bécquer